El enoturismo,una nueva convivencia

El viñedo más antiguo y más grande del mundo, la región abre su actividad vitivinícola al turismo a través del Club Oenotourisme Sud de France. 

Este club agrupa lugares distinguidos, bodegas, fincas vitivinícolas, alojamientos situados en el corazón del viñedo y agencias receptoras, entre otros: todo para transmitirle su experiencia, sus conocimientos y su pasión.

El Edén de los amantes del enoturismo

Recorrer las tierras del Valle del Ródano, del Languedoc, de las Corbières, del Minervois, del Rosellón; ir al encuentro de las mujeres y los hombres que dan forma a estos paisajes de viñedos; descubrir y disfrutar de estos néctares con aquellos que los producen: la  región ofrece excelentes momentos de convivencia en torno a la vid y el vino.

Las Rutas Enoturísticas

El vino es otra manera de conocer un territorio. Para muchos turistas, la gastronomía y el vino motivan la elección de su estancia. Y, además, ¿cómo resistirse a la llamada de los famosos vinos Sud de France?

En la región, el turismo del vino adopta diversas formas: desde la salida gastronómica en un restaurante con estrellas hasta la cata de vinos en un paseo (ruta de vinos, visita a bodegas, etc.), pasando por las reuniones con agricultores y las visitas a importantes bodegas: este turismo itinerante es ideal para una escapada romántica o un fin de semana con amigos, durante el cual se puede optar por una fórmula de "descubrimiento de los vinos de la tierra" con alojamiento en una casa con encanto.

Las fiestas del vino y las vendimias que se celebran por toda la región son también una buena oportunidad para la descubrir. Todos pueden disfrutar aquí de algunas maravillas y apreciar la tipicidad de los vinos Sud de France, con aromas de frutos del bosque, tomillo y garriga.

Descubra las Rutas Enoturísticas Sud de France

Para obtener más información o recibir el boletín electrónico: club.oenotourisme@suddefrance-dvpt.com

Encuentro con

, El viñedo Sur de Francia

El espacio vitícola más grande y antiguo del mundo

Gracias a su benéfico clima, a la riqueza y la variedad de sus “terroirs”, el sur de Francia es un viñedo cuya calidad no deja de aumentar.
También es el espacio vitícola más grande y antiguo del mundo, con una extensión que supera las 200 000 hectáreas. Desde los tiempos más remotos, el vino adquirió una dimensión única, cargado de significados. «Los pueblos mediterráneos comenzaron a salir de la barbarie cuando aprendieron a cultivar el olivo y la vid», constataba hace 2500 años el historiador Tucídides. Herederos de una región sin normas, los viñadores de sur de Francia han entendido el interés de hacer descubrir sus oficios y sus productos.

Una multitud de manifestaciones

Desde el mes de abril, la región se convierte en el Edén de los amantes del enoturismo con una multitud de manifestaciones que adoptan la forma ya sea de una degustación en un lugar único, o de un paseo por viñedos y gastronómico con etapas repartidas por un circuito predefinido. En abril, Montpeyroux organiza “Todas las bodegas abiertas”, Peyriac-de-Mer y Bages proponen su “Paseo de los Cinco Sentidos”. En mayo, la DOC Lirac propone su tradicional paseo gastronómico de los Jaugeurs mientras que la DOC Costières de Nimes organiza sus “Viñas Tocadas” y los vinos de la Clape cerca de Narbona, sus “Senderos Gastronómicos”. En los Pirineos-Orientales, gracias a una iniciativa de los viñadores del pueblo de Calce, “las Bodegas se rebelan” a mediados de mes. Las manifestaciones se escalonan todo el verano, con numerosas circulades viñadoras en las terrazas de Larzac, las vignes buissonnières en Pic Saint-Loup, un gran salón de los vinos en Uzès, etc. Como guinda del pastel, este año la denominación Faugères celebra durante todo el verano sus 30 años, con un punto culminante el 8 de julio durante la fiesta del Grand Saint-Jean en el pueblo de Faugères. Tantos momentos de buena convivencia únicos.
Calendario de manifestaciones

In vino veritas

Si retomamos la célebre fórmula «In vino veritas» (la verdad está en el vino), entonces el sur de Francia ¡es realmente una tierra bendita! No en vano fue en estas tierras donde floreció la viticultura, ya que desde que los griegos allá por el año 600 a J. C. trajeran hasta el sur de la Galia la viña, el cultivo del vino se expandió en torno a la Via Domitia, desde Narbona hasta Italia. Durante veinte siglos, los viñedos se irán desarrollando hasta convertir a la viticultura en el principal motor económico de la región. El Languedoc y una parte del Rosellón desde entonces no serán más que hileras de viñas. ¡Hasta tal punto que se habla de un “mar de uva” entre Carcasona y el Ródano!

Numerosas variedades…

El sur de Francia, justo hace ahora treinta años, se lanzó a una redefinición del oficio de viticultor, para sacar el máximo provecho a la calidad de sus “terroirs”. Una calidad sinónimo de diversidad, en un territorio que cultiva los vinos dulces naturales (muscats de Lunel, Mireval, Frontignan, Saint-Jean-de-Minervois, Rivesaltes, Banyuls, Banyuls Grand Cru y Maury), efervescentes (la Blanquette y el Crémant de Limoux) y una oferta de tintos, blancos y rosados muy completa. Hasta tal punto que ninguna región puede reivindicar una diversidad semejante con más de treinta variedades cultivadas. En unas décadas, los viticultores y enólogos han sabido reinventarse para priorizar los vinos de calidad, desarrollar conceptos, llevar a cabo experiencias respetando siempre la tradición, y fomentar el desarrollo del vino procedente de la agricultura biológica, que supone ya casi el 9,8% del viñedo.
Los vinos Sur de Francia

Una amplia paleta de aromas

El sur de Francia, tierra de vinos y de sol, es el abanderado de la diversidad respetada, que permite producir vinos de carácter generoso y sutil. De los vinos plantados en los esquistos que fortalecen los caldos de Saint-Chinian, Côtes du Roussillon y Coteaux du Languedoc a las tierras de cantos rodados pasando por las Corbières, que producen vinos tintos especiados en las zonas de Lézignan, Boutenac o Lagrasse, como se puede ver, la paleta de aromas es muy amplia. Con una superficie de más de 235 000 hectáreas -70 000 de las cuales son Denominación de Origen Controlada-, el sur de Francia sigue siendo el viñedo más grande del mundo en su conjunto, con numerosas IGP y denominaciones (más de treinta) tan diversas como Cabardès, Collioure, Crémant de Limoux, Fitou, Muscat de Frontignan o Languedoc. Y además, desde 2007, una denominación única “AOC Languedoc” agrupa a las denominaciones* situadas entre la frontera española y el Gard, permitiendo así una mejor legibilidad entre los consumidores. Por otra parte, gracias a la implementación del sello común “Sud de France”, se ha podido presentar a los amantes del vino una oferta de caldos que simbolizan la identidad y la modernidad del Sur, manteniendo ese arte de vivir mediterráneo tan apreciado. No en vano escribió el famoso catador americano Robert Parker que ¡«el sur de Francia es el nuevo El Dorado de los vinos del mundo!».

* La AOC Languedoc agrupa a las siguientes denominaciones:
Cabrières, Grès de Montpellier, La Clape, La Méjanelle, Montpeyroux, Quatourze, Pézenas, Pic Saint-Loup, Saint-Christol, Saint-Drézéry, Saint-Georges-d’Orques, Saint-Saturnin, Terrasses de Béziers, Terrasses du Larzac, Terres de Sommières, Vérargues.