AQUÍ, TANTO EN INVIERNO COMO EN VERANO, TODOS LOS PLACERES ESTÁN AL ALCANCE DE LA MANO

Desde los Pirineos hasta la región de las Cévennes, pasando por la Margeride y el Aubrac, las montañas Sud de France ofrecen un ambiente único y auténtico para las estancias en la nieve. 

Este territorio de valles y montañas que llegan hasta casi los 3 000 metros es en invierno una zona de juegos ideal para los amantes del esquí y de sus múltiples disciplinas (esquí alpino, esquí de fondo, snowboard, kitesurf, etc.). También es un destino ideal para ir de excursión con raquetas de nieve y trineos tirados por perros, buceo bajo el hielo, paseos en trineo, o para la relajación con balneoterapia o talasoterapia. De entre los lugares más importantes de los Pirineos Orientales destaca el ambiente familiar del Aude y de las estaciones de Lozère. Los placeres están aquí al alcance de la mano.

Montañas del sur de Francia, un destino naturalmente privilegiado

La región donde todo es posible: el Languedoc-Rosellón cuenta con el privilegio de poseer un territorio muy diverso. Con paisajes que se extienden desde el nivel del mar en el Gard y en el Hérault hasta casi 3 000 metros de altitud en lo más alto de los Pirineos Orientales, la región del Languedoc-Rosellón es un destino privilegiado durante todo el año.

Tierra de sol desde la primavera hasta el otoño, el Languedoc-Rosellón también es una tierra de nieve en invierno, con sus estaciones de esquí de los Pirineos, las Cévennes, el Aubrac y la Margeride. En total, hay dieciséis estaciones para que los visitantes descubran las maravillas del esquí alpino, del esquí de fondo, del snowboard, del trineo o del snowkite.

Y es que aquí, los placeres del esquí se conjugan en plural. Las zonas de esquí del Languedoc-Rosellón se caracterizan por la accesibilidad, el ambiente y el carácter familiar de las estaciones y ofrecen una amplia gama de servicios, que incluyen todas estas posibilidades. Y, después del esquí, el momento de relajación pasa por la posibilidad de los tratamientos de spa o balneoterapia, ya que la región también es famosa por sus baños naturales y sus balnearios. Pero, sobre todo, la suavidad del clima de los Pirineos Orientales de Lozère, del Aude en el Hérault y del Gard permite continuar disfrutando de actividades imposibles en otros lugares. Así, se puede hacer un recorrido con raquetas de nieve en el Lozère y visitar museos de Alès o Nimes antes de hacer una parada en el mercado de las trufas de Uzès. Descubrir Perpiñán después de haber hecho un recorrido con quad todo terreno en las pistas de Font-Romeu. Descubrir los hermosos viñedos de la región después de tirarse en trineo en Camurac. Destino Sud de France, naturalmente y definitivamente privilegiado.

El Parque Nacional de las Cevenas y el Parque Natural Regional de los Pirineos son espacios protegidos que ofrecen paisajes sublimes.

Valles de las Cevenas, macizos graníticos del monte Lozère, de Bougès, del Aigoual y del Lingas, inmensas mesetas cársticas de las Causses… La diversidad de los paisajes de las Cevenas se merecía por sí sola la protección particular que le corresponde el estatus de Parque Nacional. Creado en 1970, repartido en tres departamentos (Lozère, Gard y de manera mínima Ardèche), el Parque Nacional de las Cevenas es el único que está implantado en media montaña.

Desde junio de 2011, las Causses y las Cevenas han sido catalogadas por la UNESCO en la lista del patrimonio mundial de la Humanidad. El resultado de la interacción entre el medio natural y el ser humano, que ha moldeado este paisaje, ha sido reconocido de este modo. Su territorio está marcado por la intervención del ser humano, desde los megalitos a los huertos de castaños y pastos para la trashumancia de los rebaños, sin olvidar el cultivo de los gusanos de seda. A los paisajes contrastados le corresponden diferentes medios, céspedes y prados, landas y garrigas, zonas húmedas, albergan una flora (11.000 especies de las cuales 2.250 plantas con flores) y una fauna de una gran riqueza. Numerosas rapaces, muy amenazadas, águila real, águila culebrera, halcón peregrino, búho real, buitre leonado, buitre negro y alimoche han convertido el parque en su lugar privilegiado de implantación. Los senderos de descubrimiento y los ecomuseos del Parque Nacional están también ahí para acompañar sus paseos.

www.cevennes-parcnational.fr

De los contrafuertes del Canigó a las fronteras españolas y andorranas

El Parque Natural Regional de los Pirineos catalanes cubre 137.000 hectáreas en la Cerdaña, el Capcir, y el Haut-Conflent. Paisajes de montaña, picos y crestas, rellanos de altitud y mesetas, de 300 a 3.000 metros de altitud, sometidos a un clima de montaña suavizado por la influencia mediterránea. Los alrededor de trescientos días de sol por año y los diferentes medios naturales, lagos de altitud, turberas, bosques de pinos negros, favorecen la presencia de numerosas especies de fauna y de flora, de las cuales más de 240 están protegidas en el perímetro del parque. Entre ellas, el rebeco, símbolo de los Pirineos, cuya agilidad es admirada por todos los deportistas. Las rapaces, muchas de ellas encuentran aquí refugio y cobijo, son fáciles de observar. Junto a emplazamientos inolvidables como el macizo del Canigó, las gargantas de la Carança, los lagos de las Bouillouses y el “desierto” del macizo Carlit o incluso el circo de los estanques de Camporells, el parque también vela por la cuna de un patrimonio excepcional. Empezando por las abadías, claustros, prioratos y las numerosas iglesias románicas y barrocas, entre las cuales algunas poco corrientes, como la iglesia de Angoustrine, han conservado fragmentos de pinturas murales que decoraban sus paredes en la Edad Media. Las fortificaciones de Mont-Louis y Villefranche-de-Conflent, catalogadas en el patrimonio mundial de la Humanidad por la UNESCO, cuentan la historia turbulenta de esta parte de Cataluña, hija del reino de Mallorca, unida a Francia en 1659 pero que ha sabido conservar su identidad.

www.parc-pyrenees-catalanes.fr

Canigó la "Montaña Sagrada" del Rosellón, en los Pirineos, que culminó en 2.785 m.

El Canigó constituye un mirador único sobre las montañas y el Mediterráneo. Ahí se encuentra una fauna preciosa donde sarrios, marmotas, urogallos, águilas y buitres son los reyes del sitio. Montaña sagrada de los Catalanes, es el símbolo de unidad de una nación transfronteriza que lleva en él las tradiciones ancestrales que han forjado la identidad catalana. El Canigou es una tierra de leyendas y de creencias relacionadas con la vida dura de los pastores de alta montaña. La bandera sangre y oro, lacerada por los vientos, que flota en su cumbre no es una casualidad. El Canigou es una referencia para todos los habitantes de la región que llevan a cabo su ascensión como una verdadera peregrinación. La “trobade” (del catalán Trobada que signifi ca encuentro), celebrada el fin de semana anterior a la fiesta de San Juan, es la fiesta emblemática del macizo: los Catalanes vienen a dejar gavillas en las cuales introducen mensajes de paz, de fraternidad o de amor, en la cumbre de su sagrada montaña. La cumbre del Canigou es accesible el verano en coche desde Prades o Vernet-les-Bains en los Pirineos orientales, y después a pie.

Información práctica Oficina de Turismo Vernet-les-Bains Tel : + 33 (0)4 68 05 55 35

Descubre el sur de Francia Montañas de vídeo